FÚTBOL: FENÓMENO DE FENÓMENOS: Liderazgo
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martes, 19 de octubre de 2010

Entrevista a Vicente Del Bosque: el líder tranquilo

El pasado fin de semana, el suplemento XL Semanal del Diario ABC dedicaba un especial de los Premios Príncipes de Asturias de 2010. El deporte ha recaído en la selección española de fútbol y por este motivo entrevistaban al seleccionador, Vicente Del Bosque. La entrevista, firmada por Fernando Goitia, lleva por titular: Vicente Del Bosque, el líder tranquilo. Aquí la dejo:

XLSemanal. Usted, hoy, es el único consenso nacional; está en un pedestal. ¿Hasta qué punto son peligrosos los halagos?
Vicente del Bosque. No puedes perder de vista quién eres. Debes tenerlo siempre claro. Pero bueno, con la crisis que vivimos, ganar un mundial da mucha alegría a la gente. Hablan bien de ti, agradecidos por darles esa felicidad.

XL. ¿Tuvo que convencer a sus padres para dedicarse al fútbol?
V.B. No tuve que convencerlos de nada. Surgió así y un día me fui al Real Madrid.

XL. Tenía usted 17 años. ¿Qué le dijo su madre al partir?
V.B. Que me portara bien.

XL. ¿Nunca se le pasó por la cabeza ser ferroviario, como su padre y su abuelo?
V.B. No, no, para nada. Yo estudié Magisterio. Iba para maestro, pero como el fútbol se me daba bien, aquí acabé.

XL. ¿Era buen estudiante?
V.B. Suficiente como para hacer Magisterio.

XL. ¿Copiaba en los exámenes?
V.B. No, yo era muy miedica como para hacer chuletas [se ríe].

XL. ¿Alguien de su familia dejó de trabajar cuando empezó usted a ganar dinero?
V.B. No, nadie. ¿Por qué iban a hacerlo?

XL. Entrenó a categorías inferiores del Real Madrid. ¿El trabajo con chavales influyó en su forma de educar a sus hijos?
V.B. Una cosa se cruza con la otra, pero, créame, es mucho más difícil educar a tus hijos que a los de los demás [se ríe].

XL. Tras la aparición de su hijo Álvaro en la Moncloa, en la celebración del mundial, en la redacción de XLSemanal recibimos numerosas cartas de padres de niños con síndrome de Down que le agradecían que él estuviera allí...
V.B. ¿Ah, sí? Eso está muy bien, pero el más agradecido de estar allí era él, que se lo pasó en grande [se ríe].

XL. En diciembre cumple 60 años. ¿Le quita el sueño?
V.B. Me cuesta creerlo, el tiempo pasa muy rápido. No me siento viejo, pero sí que recuerdo cosas de hace mucho tiempo.

XL. ¿Qué le viene a la cabeza cuando piensa en su infancia?
V.B. Me pasaba el día jugando al fútbol.

XL. ¿Y su primer amor, su primer beso quizá?
V.B. ¿Mi primer beso? Bueno, mejor no recordarlo [se ríe], pero mi gran amor es mi mujer [Trini; tienen tres hijos].

XL. ¿Desde cuándo lleva bigote?
V.B. [Se ríe] Desde muy joven. Fue idea de ella, le gustaba lo del bigote, me dijo que me favorecía.

XL. España siempre ha tenido potencial para ser campeona, pero... ¿Qué ha cambiado para haber concretado el sueño?
V.B. Ha habido buenas generaciones antes, pero ésta, al igual que el país, se ha puesto a nivel europeo. Se ha roto ese complejo de inferioridad que en algún momento hemos podido tener con respecto a otros países.

XL. ¿Es lo que reflejaba el 'fantasma de los cuartos de final?
V.B. Quizá, pero eso ya es historia.

XL. En el aspecto psicológico ¿abordó de manera especial el partido de cuartos en Sudáfrica?
V.B. En el vestuario, nunca sentí esa obsesión con los cuartos que mucha gente y la prensa tenían. Tuvimos un momento complicado tras la derrota ante Suiza, eso creó tensión, nervios. La madurez de los jugadores, el no buscar culpables, mantener el ideario sin bandazos, seguimos nuestra rutina el resto del torneo y ésa fue la base del éxito. Y algo de suerte, claro.

XL. La suerte es importante, ¿no?
V.B. Nadie lo puede negar. Otras selecciones antes que nosotros merecieron más, pero no tuvieron suerte.

XL. ¿Y reconocer las propias debilidades? V.B. Es fundamental para mejorar y superarse. XL. ¿Cuáles son las suyas?
V.B. Nada en especial. Intento ser yo mismo, pero a estas alturas ya no pienso mucho en mis defectos.

XL. ¿Alguna vez ha dicho algo en público que le haya recriminado uno de sus jugadores?
V.B. Sí, pero cualquier problema de ese tipo se soluciona entre él y yo de puertas hacia dentro. Valoro mucho la corrección y la honestidad, que la gente se hable de forma directa.

XL. ¿Qué papel juega la psicología en su ideario?
V.B. La parte humana, desde luego, es fundamental. Se puede tener una relación muy humana y mantener la exigencia.

XL. Con el Real Madrid, usted ganó dos copas de Europa, una Intercontinental, una Supercopa de Europa, dos de España y un día después de su segunda Liga lo despidieron. ¿Conclusión?
V.B. Que el éxito es fugaz y está sobrevalorado. Vamos, ¡que así es la vida! Por mucho que ganes, sólo eres uno más.

XL. ¿Fue usted el primer sorprendido de su rápido éxito como entrenador del Real Madrid?
V.B. Pues, un poco [se ríe]. Pero, claro, es que en aquel equipo tenía a algunos de los mejores jugadores del mundo.


jueves, 23 de septiembre de 2010

¿Qué importancia tiene un capitán?

Reproduzco un artículo que escribo hoy en la web Aprende del Deporte (@aprendeldeporte) y Sportyou (@sportyou). Aquí lo dejo:

Hacía tiempo que tenía pendiente escribir sobre el libro Capitanes (LID, 2010), de Luis Villarejo, periodista que fue Jefe de Fútbol en la Agencia EFE, Redactor Jefe de Marca y Adjunto al Director de Comunicación del Real Madrid, además de colaborador en diferentes programas de televisión y radio y columnista de Sportyou.es.

A Luis, que es un referente del periodismo deportivo en nuestro país, le conocí personalmente hace un par de meses cuando a ambos nos invitaron antes del Mundial de Sudáfrica al programa Punto de mira –dirigido por Antonio Izquierdo– de Antena 3 Televisión (Canal internacional), para hablar de nuestros respectivos libros –Capitanes (LID, 2010) y Fútbol: Fenómeno de Fenómenos (LID, 2010)–, del fenómeno fútbol y de la selección española.

El libro se centra en lo que son los entresijos de la gestión de un vestuario y más concretamente en la figura del capitán como hombre de peso que ejerce de referencia y aglutinador de voluntades. En el libro participan muchos jugadores importantes de este deporte que aportan sus testimonios en primera persona como Cesc Fábregas, Raúl González, Fernando Torres, Diego Forlán, Andoni Zubizarreta, Emilio Butragueño o Michael Laudrup, entre otros.

El prólogo corre a cargo de Vicente Del Bosque –seleccionador nacional– y de Fernando Hierro –Director Deportivo de la RFEF–. El primero dice: “La gestión de Recursos Humanos es un factor interesante en la dirección de grupos deportivos. En mi caso, doy importancia a la sencillez, a la humildad, al buen ambiente en un vestuario. Este tipo de detalles no garantiza resultados, pero ayuda a la búsqueda del éxito. El premio está más cerca desde una atmósfera limpia que desde una convivencia donde existe un grupo de menor armonía”.

El segundo, por su parte, apunta: “La capitanía en un club de fútbol o en una selección nacional es un orgullo para todo aquel jugador que ha soñado de niño con ser profesional. El fútbol es pasión, es responsabilidad, es solidaridad, aúna voluntades y desde el liderazgo consensuado en un vestuario, los clubes y federaciones progresan en sintonía con el objetivo de cumplir sus retos deportivos y empresariales (…). La puesta en escena de un capitán implica un desgaste enorme: las funciones van desde resolver problemas domésticos dentro del vestuario, abordar situaciones de crisis con los medios de comunicación, ayudar a los más jóvenes, ejercer de psicólogo en algunos momentos, hasta elevar la moral de la plantilla. En mi época, además, vivimos un cambio espectacular en las estructuras del propio fútbol como deporte y como negocio”. Y continúa: “Un capitán representa la imagen de un equipo de jugadores, pero también la de un club o la de una selección. Por eso su papel es esencial. El día que Andoni Zubizarreta me cedió el brazalete de España me dijo: Lo siento mucho, la que te ha caído encima”. El propio Hierro sentencia: “El 80 ó 90% del esfuerzo de un capitán está dirigido a resolver situaciones de crisis”.

Pero el libro no sólo habla de la gestión de recursos humanos dentro del vestuario sino que contiene anécdotas y referencias históricas interesantes. Por ejemplo, una de las que más me ha gustado es que el brazalate es el único elemento del uniforme de la selección española que no lo fabrica la multinacional Adidas. El resto, chándal, camiseta, pantalón, medias, botas, espinilleras, gorros, guantes, calzoncillos, maletas de viaje… lleva el sello Adidas. La cinta que rodea el brazo del capitán se sigue fabricando de forma artesanal y la Federación lo sigue comprando a Deportes Cóndor, una emblemática tienda de deportes situada en la calle Conde de Peñalver 22, en el barrio de Salamanca de Madrid que pertenece a la familia Blas Pardo Ruiz desde que nació hace más de tres cuartos de siglo. Cualquier madrileño conoce esta tienda.

Muchos son los comentarios de los futbolistas que pasean por el libro de Luis Villarejo. Destaco sólo algunos:

– Santiago Cañizares: “Ser capitán tiene dos alegrías. Las mismas que la vida de un barco: el día que lo compras y el día que lo vendes. El primer partido y cuando dejas el brazalete, son los dos únicos momentos interesantes. Yo, al dejarlo, me liberé”.

– Fernando Torres: “Años después, aún guardo en mi móvil los dos mensajes que recibí tras fichar por el Liverpool. Los capitanes Steven Gerrard y Jaime Carragher me daban una cálida bienvenida. En los entrenamientos son siempre los primeros en liderar los ejercicios. Su entusiasmo es contagioso”.

– Cesc Fábregas: “Good morning, skipper [Buenos días, capitán]. Cuando los empleados del Arsenal me saludan así todas las mañanas, aún me da reparo. El Arsenal es un club grande y con historia. Y yo me siento orgulloso de ser parte de ella”.

– Emilio Butragueño: "La primera premisa del fútbol es que no todos los capitanes son líderes, sobre todo cuando es un cargo que se hereda (...). El líder debe pensar que es uno más del grupo. Sin el grupo, él no gana, por eso la humildad y la solidaridad son dos rasgos del líder. Si es egoísta, aunque sólo sea un poco, el grupo lo capta y pierde su jerarquía entre compañeros. La generosidad y el altruismo son fundamentales".

También me ha sorprendido lo que Luis Medina Cantalejo, árbitro español presente en el Mundial de Alemania 2006, dice: "El conocimiento de algo como son las reglas del juego es algo que no se prodiga mucho entre jugadores, entrenadores, y si se me permite, entre periodistas y aficionados".

El libro está formado por 16 capítulos, 2 de los cuales me han gustado especialmente. El primero es el capítulo 6 titulado: El capitán en los despachos. Comunicación con la presidencia; un tema siempre complejo para el capitán que hace de correa de transmisión entre las oficinas y el césped. El segundo es el capítulo 8 titulado: De continente a continente. De Japón al sueño africano. Siempre me ha interesado mucho cómo afectan las diferencias culturales a las relaciones personales (ver post Outliers y el Índice de Distancia al Poder). Es un capítulo el que Xavier Azcargorta habla de su paso por Bolivia, China y Japón, y de cómo la diferente cultura de cada país condiciona, por un lado, la forma de entrenar, y por otro, la forma de elegir al capitán. En las mentalidades latinas y mediterráneas el factor antigüedad pesa mucho mientras que en las anglosajonas son más partidarias del carisma y la personalidad.

En definitiva, un libro imprescindible para quien le guste el fútbol y más aún para quienes les guste el balompié y la gestión de personas. El libro recoge lo que no se ve de este deporte a primera vista, lo que no se retransmite por la cámara y que sólo los protagonistas, los futbolistas, viven de primera mano.

Os dejo una pequeña vídeo-entrevista a Luis Villarejo justo después del acto de presentación del libro en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas: