FÚTBOL: FENÓMENO DE FENÓMENOS: Valores
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sábado, 13 de noviembre de 2010

Sobre las declaraciones de Preciado: el fútbol como escuela de valores

El fútbol es dinero, competititvidad, presión, glamour y otras muchas cosas, pero jamás debería olvidarse que es un deporte y que sus actores, clubes y, sobre todo, jugadores y entrenadores, tienen una responsabilidad notable con la sociedad. Los futbolistas se han convertido para los niños y adolescentes mayoritariamente, en "modelos de referencia" y "espejo" a los que imitar y seguir en sus actuaciones. Ello les obliga "moralmente" a seguir comportamientos intachables, no sólo dentro del terreno de juego, sino también fuera del mismo. La educación demanda y exige, ante todo, credibilidad; y la credibilidad se construye (o desmorona) con el ejemplo (o contraejemplo). Se seduce y conquista con actos concretos; coherencia entre discurso y conducta; complicidad entre teoría y práctica; hermanamiento entre palabras y hechos. Verba movent, exempla trahunt. Las palabras mueven, los ejemplos arrastran. El teólogo alemán Romano Guardini afirmaba: "Educamos más por lo que somos y hacemos que por lo que decimos". La inconsistencia entre lo que uno dice y hace debilita la construcción sólida de valores. Cuando no convergen pensamiento y conducta se produce un deterioro en la educación. Pretendemos una cosa y conseguimos la contraria.

El Papa Juan Pablo II, en un discurso de 7 de mayo de 2000 dirigido a 150 representantes de la UEFA a los que recibió en el Vaticano, expresaba la importancia del fútbol como aglutinador de valores. Así decía el mensaje del romano pontífice:

"En estos momentos, el fútbol se ha convertido en un fenómeno de masas que enfatiza la responsabilidad de aquellos que se ocupan de su organización y promueven la expansión de este deporte tanto a nivel profesional como amateur. Están llamados a no perder nunca de vista las significativas posibilidades educativas que el fútbol puede desarrollar. Por otra parte, los deportistas, especialmente los más famosos, nunca deberían olvidar que se convierten en modelos para el mundo de la juventud. Por ello, es importante que, además de desarrollar sus capacidades deportivas, sean cuidadosos para cultivar esas cualidades humanas y espirituales que harán de ellos auténticos ejemplos positivos ante la opinión pública. Pido que todos los profesionales del mundo del fútbol, desde sus organizadores hasta sus profesionales de la comunicación, unan esfuerzos para asegurar que el fútbol no pierda nunca su genuina característica de actividad deportiva, que no quede sumergida por otras preocupaciones, especialmente las de carácter económico. El Jubileo constituye una oportunidad para que el fútbol se convierta en un motivo auténtico de promoción de la grandeza y de la dignidad del hombre. Por ello, las estructuras que componen la industria del fútbol están llamadas a ser un terreno de auténtica humanidad, en el que los jóvenes sean incitados a aprender los grandes valores de la vida y a difundir las grandes virtudes que constituyen la base de una digna convivencia humana, como la tolerancia, el respeto de la dignidad humana, la paz y la fraternidad".
Los jugadores tienen que tomar conciencia de su repercusión e impacto en los jóvenes. El jugador más aclamado de todos los tiempos, la "perla negra", en unas declaraciones decía: "Todos los niños del mundo que juegan al fútbol quieren ser como Pelé. Por lo tanto, tengo la responsabilidad de mostrarles no sólo cómo ser un futbolista, sino también un hombre". El africano Roger Milla en cierta ocasión manifestaba: "Los futbolistas deben colaborar con los programas de lucha contra el SIDA y contra el analfabetismo, ya que, a diferencia de otros personajes públicos, los niños les escuchan". El alemán Franz Beckenbauer, "el Kaiser" afirmaba algo parecido: "Un personaje público no tiene sólo ventajas, también tiene muchos deberes. Tiene la posibilidad de invertir en la causa del fútbol".

Los futbolistas son, a menudo, el espejo en el cual se miran los más jóvenes y, por tanto, la guía que sirve de brújula en sus modos de actuar y comportarse. Ello les debe empujar a intentar ser muy escrupulosos en sus actuaciones y declaraciones ya que éstas serán replicadas de inmediato.

Las declaraciones de Preciado llamando a Mourinho “canalla” en una rueda de prensa antes del partido del Gijón-Madrid no parece la forma más oportuna de decir las cosas. Todo hay que decirlo, tampoco Mourinho mandando “a la mierda” al árbitro (autoridad en el terreno de juego) el otro día en el partido contra el Murcia parece lo mejor para todos los que seguimos (adultos y niños) este deporte.


lunes, 26 de julio de 2010

El ejemplo de Raúl González

El 17 de enero de 2009, con ocasión de que Raúl González cumplía su partido 500 en Primera División, escribía un artículo en el Cinco Días titulado: Raúl, un ejemplo para directivos.

Hoy, a las 13 horas el 7 blanco daba su última rueda de prensa como jugador merengue. Creo que es justo recordar lo que escribíamos hace algo más de un año para destacar, sobre todo, los valores que representa el madridista –su último libro es Raúl, el triunfo de los valores, de Enrique Ortego– y que sirven de referencia para directivos y no directivos.

¿Cuál son esos valores?

1. Mentalidad ganadora: es de esa clase de tipos que no admite otro resultado que no sea la victoria. En cierta ocasión decía: «Sólo me doy un diez en ganas de ganar». Toda la gente que marca diferencias son personas muy competitivas. Si hay algo que les produce alergia y no soportan es la derrota.

2. Ambición: cada reto conseguido necesita renovarlo por otro nuevo. Cada cota la convierte inmediatamente en el valle de la siguiente cima. Tiene hambre. Y es que nadie vuela demasiado alto siendo excesivamente conformista. A lo largo de su carrera ha ido sucesivamente batiendo récords. Debutó con tan sólo 17 años; fue el más joven en llegar a los 100 goles en el Real Madrid; máximo goleador en la historia madridista; máximo goleador de la Liga de Campeones y máximo goleador de la historia en competiciones europeas.

3. Tolerancia a la presión: Jorge Valdano, que le hizo debutar el 29 de octubre de 1994, escribía de él: «Se siente cómodo en los momentos cruciales. Donde al común de los mortales le entran dudas, él tiene certezas; donde todos tiemblan, él disfruta. Resulta increíble lo poco que le cuesta lograr cosas difíciles». Di Stéfano sentenció: «Raúl consigue lo que muy pocos se animan a hacer: entrar a un estadio con cien mil personas y jugar como si estuviera en el barrio». Así son los ganadores, gente a la que la adversidad les sirve de acicate e incluso les divierte.

4. Convicción: tiene tal confianza en sí mismo que cualquier cosa que intenta parece estar predestinada a tener un desenlace positivo. Valdano también dijo de él: «Si una jugada tiene diez respuestas posibles, puede que Raúl no elija la mejor, pero su decisión tiene tal carga de fe, que terminará convenciéndonos». Mucha gente se queda en el camino por no creer demasiado en ellos mismos. La autoestima es determinante en la consecución de objetivos.

5. Inteligencia: En los inicios de su carrera profesional tuvo un desliz con la noche. Pecados de juventud. Al inteligente no se le mide por cometer o no errores –todos fallamos– sino por su habilidad para aprender de ellos. No volvió a tropezar en la misma piedra. Gracias a su madurez precoz, él mismo se dio cuenta que lo que había hecho no estaba bien, entonó el «mea culpa», enderezó el rumbo y siguiendo sumando partidos, goles, títulos y premios.

6. Valentía: Sin riesgo no hay evolución ni crecimiento. Como afirmaba Sun Tzu: «Donde hay grandes recompensas hubo hombres valientes». La seguridad no es una virtud que defina a los que descubren nuevos mundos, a los que dejan atrás records históricos, a los que cambian las reglas... Cuentan que cuando fue a Zaragoza a jugar su primer partido oficial, en el vestuario, rodeado de veteranos, mientras todos calentaban, se hizo un rondo y se atrevió a hacerle un caño al capitán, Manolo Sanchís.

7. Humildad y generosidad: en el debate nacional sobre si debía o no ir a la selección para la Eurocopa 2008 de Austria y Suiza adaptó una postura discreta digna de elogio. Sabía que los intereses colectivos estaban por encima de los individuales. No buscó generar polémicas desestabilizadoras aunque le fuesen beneficiosas. En cualquier equipo –deportivo y empresarial– la estabilidad y la unión son el primer requisito para conseguir cosas grandes. Los egos, los personalismos, las individualidades son demoledores para los equipos de trabajo.

8. Resistencia: como todos, Raúl ha pasado por momentos difíciles, pero su fortaleza emocional le ha permitido aguantar los sinsabores con madurez. Hay personas que suben y luego caen. Él ha sabido mantenerse sin dejarse dominar por la depresión del momento. Ninguna biografía –ni en lo personal ni en lo profesional– es una línea recta. Periodos mejores y peores se alternan, por ello, saber resistir es un sello distintivo de las personalidades más valiosas. Es lo que hoy día se conoce como resiliencia.

9. Trabajo: cuando llegó al primer equipo la pierna derecha la tenía de adorno, era un enclenque con cara de niño y se pasaba el partido corriendo. A base de trabajo, poco a poco fue ganando habilidad con la diestra, su musculatura fue tomando forma, fue dosificando su energía en el terreno de juego y demostrando a todo el mundo que haría historia en el balompié. Quien piense que llegar arriba es cuestión de suerte, además de un ingenuo es un envidioso. Detrás de cualquier éxito hay mucha reciedumbre y capacidad de sacrificio.

10. Deportividad: o fair play o ética (en el mundo de la empresa). En un ganador, la destreza técnica debe ir acompañada de la calidad humana. No vale cualquier cosa con tal de conseguir resultados. Un dato: su currículum está limpio de tarjeta rojas.

Al hablar de Raúl los elogios se acumulan: «Raúl parece brasileño» (Ronaldo); «Todos sabemos lo que representa Raúl no sólo para su equipo, sino para el fútbol» (Trezeguet); «El Madrid ha fichado a grandes jugadores, pero el mejor es Raúl y lo tenían en la cantera» (Fergurson); «Raúl es el Madrid y el Madrid es Raúl» (Butragueño).

Enhorabuena Raúl por lo conseguido hasta el momento y ánimo para los nuevos retos. Seguiremos aprendiendo de ti».

* Palmarés: 6 Ligas (1995, 1997, 2001, 2003, 2007 y 2008), 3 Copas de Europa (1998, 2000 y 2002), 2 Copas Intercontinentales (1998 y 2002), 1 Supercopa de Europa (2002), 4 Supercopas de España (1997, 2001, 2003 y 2008). Otros logros en el siguiente link. Y un excelente artículo de Vicente del Bosque sobre Guti con una bonita anécdota: Tienes razón lleva el pelo como te dé la gana.



lunes, 13 de julio de 2009

El fútbol como herramienta de integración

Si bien el fútbol es un ejemplo de solidaridad en muchos aspectos, hay un ámbito donde el balompié muestra su mejor cara: como mecanismo de integración entre personas.

Vivimos en un mundo más globalizado en el que las fronteras y las restricciones movimiento tienden a difuminarse dando lugar a la mezcla de personas de procedencias diferentes. De una Europa con 6 países fundadores –Italia, Francia, Alemania, Bélgica, Holanda y Luxemburgo– en 1957 con la firma del Tratado de Roma hemos pasado a un conglomerado de 27 naciones tras la incorporación de los países del Este.

En el caso concreto de España, es el primer país de la UE en recepción de inmigrantes y el segundo del mundo después de EEUU. Ya más del 10% de la población es extranjera y en algunas CCAA supera el 15%. Así pues, la inmigración se ha convertido en uno de los fenómenos sociológicos del siglo XXI.

La diversidad bien gestionada enriquece, pero mal manejada es el origen de muchos conflictos delictivos y racistas. En una aldea global donde las fronteras tienen menos sentido y la mezcla de culturas, ideologías y formas de pensar es un hecho, merece la pena hacer serios esfuerzos para conseguir que la integración y la convivencia pacífica sean una realidad y no meras elucubraciones. El deporte, en general, y el fútbol, en particular, son un buen espejo en el que mirarse: “Europa se está convirtiendo en un continente cada vez más multicultural. Ha realizado una ampliación para incluir a nuevos países y constituye el destino más popular para inmigrantes y refugiados de todo el mundo. Hay que encontrar un terreno común para unir a las personas. El deporte es una buena forma de reducir la tensión; el juego limpio y el respeto por los demás son fundamentales en un campo de fútbol. Además, en la mayoría de los equipos hay jugadores de distintas nacionalidades. Es un buen ejemplo de la coexistencia pacífica y el éxito”(Anders Gustav, Presidente ECOS).

El fútbol siempre ha sido en este sentido un gran armonizador de culturas y nacionalidades. En un equipo conviven jugadores de las más diversas nacionalidades: "El fútbol es un país donde todos somos hermanos. Tiene magia. Es el único capaz de lograr que un boliviano, un nigeriano y un alemán se fundan en un abrazo celebrando un gol. Esa magia hay que aprovecharla y proyectarla para que se extienda al universo entero" (Pacho Maturana).

Hace una temporada, el mercado de verano de fichajes se saldó con un total de 500 jugadores inscritos en Primera y Segunda División. De esa cifra, el 70% eran españoles y el 30% extranjeros. La multiculturalidad no sólo es amplia “cuantitativamente” sino también “cualitativamente”. Los jugadores no nacionales representaban a más de 42 nacionalidades diferentes, procedentes de: Sudamérica (Argentina, Brasil, Uruguay, Colombia, Perú, Venezuela…), África (Senegal, Camerún, Nigeria, Guinea, Ghana…), Asia (Corea…), Europa del Este (Croacia, Estonia, Eslovaquia, Rumania…) y Europa (Inglaterra, Portugal, Irlanda, Suecia…).

Estas cifras reflejan el ejemplo que puede suponer el fútbol para otros sectores (y la sociedad en general) diezmados por las diferencias culturales y raciales y para países donde el racismo ha desencadenado un problema social de gran alcance.

Poco antes de la Eurocopa 2004, desde todas las selecciones se mostraba el rechazo unánime a cualquier forma de discriminación racial. Así, en nombre del equipo español, su capitán, Raúl González, afirmaba: “En los últimos años la liga española ha escalado a las primeras posiciones del ranking europeo y mundial y ello ha sido debido, en gran medida, a la llegada de jugadores procedentes de otros países extranjeros”. En términos parecidos se manifestaba el capitán de la selección de Croacia, Boris Zivkovic: “El fútbol es un deporte que une a la gente con independencia de su nacionalidad, color o religión. El fútbol une a todos aquellos que aman este deporte. No hay espacio en el fútbol para gente que no respeta al adversario, especialmente aquellos que utilizan el color de la piel para mostrar su odio, o la nacionalidad, la religión o diferencias históricas o económicas. Nosotros los jugadores somos embajadores de la paz, de la lucha contra el racismo y cualquier otro tipo de discriminación. Con nuestros comportamientos somos un ejemplo para el resto del mundo”.

Existen muchas iniciativas que intentan promover la integración a través del fútbol. Desde 2002 se celebra en la Comunidad de Madrid, el Mundialito de la Inmigración y la Solidaridad, y a nivel internacional, el evento más importante es el Mondiali Antirazzisti (Copa del Mundo contra el Racismo), una iniciativa que tuvo su primera edición en 1997 y que agrupa cada año a jugadores de 40 países.

El poder del fútbol como apaciguador de conflictos es evidente. El 29 de noviembre de 2005, un combinado de jugadores “palestinos” e “israelíes” disputaban un partido amistoso contra el FC Barcelona bajo el lema Match for Peace (Partido por la Paz), como símbolo de manifestación contra los conflictos internacionales que caracterizan a las naciones de Palestina e Israel. La idea del partido se le ocurrió al empresario catalán Lluís Bassat, cuando un día Shimon Peres, ex primer ministro israelí, le contó que un grupo de niños de ambos países unidos por el fútbol acababan haciéndose amigos e incluso aprendiendo el idioma de sus vecinos.